Semana Santa en Palma

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La semana de Pascua es un verdadero espectáculo. Las celebraciones comienzan el Domingo de Ramos con la misa de la Pasión en la Catedral de Palma. Sacerdotes y creyentes recorren las calles precedidos por el obispo de Palma mientras se bendicen con agua bendita las ramas de palmeras y olivos que también portan numerosos espectadores.

En Semana Santa las enormes imágenes de Cristo, de la Virgen y de algunos santos son acompañadas a través de la ciudad por inquietantes encapuchados embozados en sus largos capirotes. Así, por ejemplo, el Jueves Santo los silenciosos miembros de las diversas cofradías crean un ambiente medieval en la procesión del Crist de la Sang, piel de gallina incluida.

Esta procesión, documentada desde el año 1554, es una de las más importantes. La cofradía más antigua se remonta también a esa época. Existen 30 cofradías sólo en Palma, unas 50 en toda Mallorca, fundadas la mayoría de ellas a comienzos del siglo XX y particularmente en los años 40 y 50, aunque algunas de ellas tienen su origen en los años 90.

Las cofradías se diferencian en los distintos colores de sus ropajes y por sus estandartes y todas ellas portan su propio crucifijo y sus imágenes de santos
La ceremonia de los penitentes silenciosos, y silenciosas, ya que a menudo se encuentran mujeres entre los cofrades e incluso existe una cofradía a la que no tienen acceso los hombres, comienza por la tarde en la Plaza de l’Hospital y atraviesa el interior de la ciudad recorriendo, entre otras, la calle Olmos, San Miguel, Colom, Plaza de Cort, Paseo del Borne, Jaime III y Bonaire, hasta la Iglesia de la Sang.

Cada cofradía es acompañada por una banda de música que determina el ritmo del paso con sus golpes de tambor. El Cristo de la Sang es la imagen de la Crucifixión más importante de Palma. Cuando los penitentes han recibido su bendición en las misas puede dar comienzo la fiesta de Pascua.

También los pueblos se visten de gala y celebran procesiones y misas.

La misa de la tarde del Domingo de Pascua es particularmente recomendable ya que es la misa más importante del año con la asistencia de un gran número de sacerdotes de toda Mallorca. El Obispo de Mallorca celebra esta misa, cuyo punto álgido es la renovación del aceite de los sacramentos. Los aceites, provinientes de Bunyola, son bendecidos junto con el pan, el agua y el vino. La Seu reluce ese día no sólo por fuera, ya que la atmósfera en su interior, al mismo tiempo esplendorosa y de recogimiento, la hacen singular.

Semana Santa en Palma

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