Cala Llombards y Cala Figuera

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Quien visite Cala Llombards, Cala Santanyi y Cala Figueras, se sentirá transportado al paisaje de fiordos de Noruega. No hay carreteras a lo largo de la costa, los tramos de costa son sólo accesibles a través de Santanyi.
En el trayecto a la escarpada costa llaman la atención los cuidados almendrales, cuyos árboles han sido podados profesionalmente antes de su floración. Las ramas cortadas se queman directamente en el campo o se llevan atadas a casa donde el payés las utilizará para encender el fuego de la chimenea.

Los rebaños de ovejas mantienen limpios las arboledas de almendros al comer la hierba y dejar su estiércol. Este perfecto ecosistema mantiene los almendrales sanos. Cuando los frutos están maduros no crecen tallos ya en la tierra endurecida, se pueden extender las redes y recoger las almendras sin estorbo.

Durante milenios el mar ha ido desgastando los acantilados cubiertos de moluscos y animales marinos. Al final de los pequeños y profundos fiordos el agua turquesa baña tranquila una pequeña cala de arena.
Entre Cala Llombards y Cala Santanyi se encuentra una de las principales atracciones del paisaje costero de Mallorca, la roca de Es Pontás. El Archiduque Luis Salvador describió detalladamente las tres calas con ilustraciones en el segundo volumen de su obra “Las Baleares descritas por la palabra y el grabado”. Así describe la Torre Nova, situada a gran altura en la punta de Cala Santanyi sobre la Roca Fesa: “La Torre de Santanyi fue construida en el año 1963. Es circular y reforzada con piedra de marés. La torre tiene una pequeña puerta elevada con gran repecho y un cisterna abierta de agua a su pie.
Junto a ella, entre higos chumbos grandes como árboles encontramos dos casitas con puertas de hierro. Desde la torre se disfruta un hermosa vista sobre Cap Salinas y toda Cabrera, que se extienden ante nuestros ojos”.

Hasta principios del siglo XX sólo había pescadores en Cala Santanyi, Cala Llombards y Cala Figueras, quienes habitaban las calas como mucho durante los meses cálidos del año. Hacia 1920 se construyeron algunas casetas que servían de abrigo a los pescadores aunque de vez en cuando eran utilizadas por sus familias como lugar de estancia en vacaciones. Fueron de cierto los modelos de los muchos visitantes que vinieron después. En los años 60 se comenzó a construir en estas costas y con el turismo se modificó el paisaje.
Los habitantes del pequeño lugar de Es Llombarts llevan una vida sencilla y frugal y disfrutan en invierno la tranquilidad de la ausencia de masas de turistas. La gran riqueza no ha llegado a ellos, sino que se ha dirigido más bien a Santanyi, así que los habitantes de Llombarts continúan colgando en grandes ristras sus tomates recolectados.

Las pequeñas calas de Santanyi son particularmente atractivas en soleados días de invierno. El escritor mallorquín Josep Pla escribió en 1950 en su libro sobre la isla: “En Santanyi comienza un paisaje con encanto africano…”

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