Muro: Molinos y playa

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El pequeño pueblo de Muro no da a primera vista la impresión de que pertenezca a los ayuntamientos más ricos de Mallorca. En el municipio se concentran, junto con el pueblo vecino de Sa Pobla, la mayoría de los molinos de la isla. Solamente la zona que rodea al aeropuerto de Son Sant Joan y Llucmajor disponen de una colección similar.

La base de este relativo bienestar de los murers se remonta a su productiva economía. Los ocupantes romanos plantaron viñedos y cereales, y sobre todo el trigo era transportado a Roma en grandes cargamentos. Bajo la dominación árabe, con el nombre de Algèbeli, Muro constituía una de las nueve capitales de sus provincias.

Los árabes iniciaron la desecación del paisaje pantanoso y a día de hoy la fertilidad de los campos, huertos y jardines permite una cosecha triple al año. La balanza de la producción agrícola a finales del siglo XVIII dio como resultado que Muro, junto con Sóller, Manacor, Inca, Llucmajor, Pollensa y Valldemossa se cuenten entre los pueblos más acaudalados de Mallorca.

Hoy día los problemas de la economía agraria mallorquina se dejan ver también en uno de los graneros de Mallorca. La crisis de beneficios de los productos propios del lugar ya comenzó en los años 70, cuando Mallorca comenzó a importar fruta y verdura de las zonas de alto rendimiento de cultivos de Murcia y Almería. La política agraria de la UE aceleró adicionalmente el desarrollo negativo: potencia los precios, por lo que las grandes explotaciones con gran producción resultan más beneficiadas que las pequeñas y medianas explotaciones. Las garantías de precio y beneficio llevan a los agricultores a la especialización e intensificación de la producción a través de métodos de abono y otros medios químicos. Las pequeñas explotaciones no pueden economizar de la misma manera que las grandes granjas y por ello se ven obligadas a abandonar o a buscar una fuente de ingresos secundaria.
El hecho de que muchos murers hayan dado la espalda al trabajo del campo también tiene su causa en la atractiva posibilidad de hacer dinero en el sector turístico de manera más sencilla, más rápido y en mayor cantidad.

El municipio denomina también a la Playa de Muro con su propio nombre. El centro turístico a lo largo de los cinco kilómetros y medio de costa en la Bahía de Alcudia se ha convertido con el tiempo en la fuente principal de ingresos de Muro. En la zona municipal se ha conservado también el parque natural de S’Albufera. Muchos visitantes se detienen en Muro en su camino a la Albufera y frecuentan sus bares y restaurantes. Son famosos los platos con anguila y otros pescados de las aguas del parque natural, que se sirven en distintos matices con sabrosas guarniciones.

Otro sustento económico de esta zona de la Mancomunitat de Nord es la explotación de piedra de marés. Los documentos del archivo de la ciudad documentan la existencia de canteras ya en el siglo XV. En la fiesta de Sant Antoni, que se celebra anualmente el 17 de enero, se homenajeó a los canteros del municipio con la inauguración de un monumento.
En el vasto paisaje de colinas suaves de Muro se agrupan 14 possessions. La más grande de ellas es Son Perera Vell. La más fantástica historia la ofrece sin embargo Son Jeroni. Su constructor, Guillermo Ballester, fue acogido como huérfano por un fundación benéfica. Pudo aprender a leer y escribir, hacer el bachillerato y estudiar en la universidad. Finalmente se convirtió en profesor de la universidad de la capital. El estilo de construcción de Son Jeroni muestra claramente elementos romanos con su tejado plano y su terraza. En las cuatro esquinas de la balaustrada se alzan grandes estatuas que simbolizan las cuatro estaciones. Cada una de las figuras aparta la vista de Muro. Sea lo que fuere que el propietario de la possessió quería expresar: la constelación de las estatuas es fascinante.

El perfil del pueblo de Muro está dominado por la iglesia parroquial. La imponente construcción dedicada a Sant Joan Baptista se edificó en su forma actual entre 1570 y 1611. La torre del campanario y la pesada nave con sus contrafuertes en forma de arcada reclaman humildad absoluta.

El Museo Etnológico nos muestra la cultura cotidiana de una época en la que los actuales turistas aún viajaban como estudiantes, y fue abierto al público en 1965 como sección etnológica del Museo de Mallorca.

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