Molinos de Mallorca

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¿Quién no conoce esta imagen? Poco antes de aterrizar en Mallorca las ruedas de los numerosos molinos de colores saludan a los visitantes, son nuestra primera impresión. Si Don Quijote hubiera sido mallorquín, seguramente hubiese agotado completamente sus recursos.

Su historia se remonta a la conquista cristiana en el año 1229. En los siglos XVII y XVIII vivieron su punto álgido, con unos 1.000 repartidos por toda la isla. La mayoría sirven para extraer agua y fueron construidos en el siglo XIX, el más antiguo se construyó en 1845 y se encuentra en la planicie de Sant Jordi.

Los molinos de la zona circundante al aeropuerto, llamada el Pla, extraen agua diariamente para regar los campos. Particularmente en esta parte de la isla, que debido a su fertilidad ha sido denominada la “despensa de Mallorca”, los molinos trabajan a veces a destajo. No sólo existen molinos de extracción de agua alrededor de Palma, sino también y sobre todo en la zona de Santanyi, Campos, Sa Pobla y Muro.

Otro tipo extendido de molino es el de viento, algo más antiguo, que se utilizaba antiguamente para moler el grano. Podemos encontrarlos particularmente en los ayuntamientos de Llucmajor, Felanitx, Manacor y Porreres, pero también cerca de Palma, Santanyi y Campos. Este molino no sólo producía harina, sino que también se empleaba para machacar la sal.

La construcción típica de un molino de viento consta en parte de una torre de unos buenos 10 metros. En la parte superior se encuentra una rueda de paletas. El molino harinero tiene menos aspas aunque más grandes, mientras que el molino de agua posee aspas más estrechas unidas a un aro del que sobresale una sola cola de gran tamaño.

La cantidad de paletas y el tamaño de la rueda han ido variando a lo largo de los siglos y caracterizan al tipo de molino. En el piso superior de la torre del molino de grano las muelas desmenuzaban el grano y en el piso bajo o, mejor dicho, en una construcción plana, vivía el molinero.

Pero existe un tercer tipo: el molino sin aspas, denominado molino de sangre, en el que la rueda se mueve gracias a la tracción de un animal, normalmente un burro. Es el tipo de molino más extendido, sobre todo necesario en zonas donde no sopla suficiente viento o el agua no es abundante. Su rendimiento es algo menor, pero gracias a la sencillez de su utilización es muy usual en la elaboración del aceite a partir de las aceitunas.

Ya hace un tiempo que los molinos han perdido su función y significado para la agricultura, pero su valor como patrimonio cultural y como testigo de los acontecimientos de la historia de Mallorca es incalculable. Hoy los vemos como algo habitual y nos alegramos de ver sus aspas coloreadas moverse con el viento, aunque muchos de ellos son aún ruinas sin aspas o torres caídas. Por suerte, un programa de gobierno, el FODESMA, una iniciativa creada por el Consell de Mallorca en 1993, se esfuerza en la conservación de los molinos, restaurándolos, formando artesanos y publicando valiosos estudios e informes para protección y conservación de este importante símbolo de la isla.

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