Santanyí, pueblo con historia

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La vista sobre los campos y plantaciones en el sur de Mallorca es muy amplia y despierta una sensación de infinidad. En un punto el mar y el horizonte se unen en uno y si subiésemos a un barco y tomásemos rumbo al sur llegaríamos directamente a Argelia. Esta región recibe su nombre del viento cálido Migjorn que transporta a Mallorca a menudo arena rojiza proveniente del Sahara.

El nombre de la ciudad de Santanyi se remonta a una alquería del tiempo del dominio árabe y se cita por primera vez en los archivos en el siglo XIII. Los conquistadores cristianos llamaron a la ciudad Sancti agnini, el cordero santo, pero a lo largo de los años se volvió a utilizar cada vez más el nombre árabe. También el nombre Alquería Blanca es de origen árabe. Sin embargo, esta fértil planicie ya había sido poblada mucho tiempo antes por habitantes que construyeron talaiots y pequeñas cabañas de piedra, y así comenzó realmente la historia de Santanyi.

Además de la agricultura se desarrolló en la zona un activo comercio de piedra de construcción. Los árabes edificaron con ella un alcázar en Palma que después se convirtió en el palacio de la Almudaina, la construcción de la catedral se prolongó durante más de cinco siglos… un tiempo muy largo en el que los maestros de construcción continuamente anotaban suministros de sillares de Santanyi.

También la Lonja en el muelle del puerto antiguo de Palma surgió de las rocas del Migjorn. Las pedres de Santanyi son piedras calcáreas compactas de grano fino, rocas sedimentarias originadas por la cementación de los gránulos minerales que extraen de las canteras. Una de ellas es la gravera de Puig de Consolació. Las veredas que han sido esculpidas en el paisaje por generaciones de picapedrers semejan un cañón creado por el hombre.

La estructura del entorno de la ciudad de Santanyi todavía aparece marcada claramente por los siglos en los que amenazaban los ataques de los piratas desde el mar. En el punto álgido del peligro, entre los siglos XIV y XV, el lugar se edificó como una auténtica ciudad, de cuya poderosa muralla sólo conservamos hoy la Porta Murada. El municipio está situado a sólo 70 metros sobre el nivel del mar. El agua subterránea siempre fue demasiado salada, por lo que el agua de consumo se reunía en los tejados planos y era conducida a través de canales a las cisternas. En el medio del pueblo se conserva un gran aljibe cubierto denominado s’aljub, que ha sido restaurado minuciosamente y se estima como uno de los monumentos más significativos de la pequeña ciudad.

En muchos puntos aparecen representados las estaciones del via crucis, pero el centro de la vida religiosa de la ciudad es la iglesia parroquial consagrada a San Andrés. La parte más antigua de la iglesia es la Capilla de Roser adornada con un escudo con el año 1278, por lo que fue construida poco después de la conquista de Jaime I. La imponente nave de la iglesia semeja una fortificación y fue consagrada en 1811.

No ha cambiado mucho en Santanyi. La habitan alrededor de 7.000 habitantes denominados santanyiers, y el municipio se ha orientado/enfocado a los clientes acomodados del extranjero. El ayuntamiento se encuentra entre los más grandes de Mallorca, con una superficie de casi 130 km2. Muchos jóvenes santanyiers han abandonado el lugar, la agricultura es cada vez menos rentable y el trabajo como picapedrer demasiado laborioso. Sobre aquellos que dejan su pueblo canta María del Mar Bonet en una de sus canciones.

En la carretera de Santanyi a Alquería Blanca, poco antes de entrar al municipio, encontraremos el Oratori de la Consolació. Esta ermita fue construida en el siglo XVI para protección ante los ataques piratas del municipio de Santanyi en 1590.

Es un lugar tranquilo que bien vale una vista ya sólo por sus vistas, donde parece como si la historia no hubiese dejado ninguna huella en el edificio ni en los jardines. También aquí reconocemos los sillares de los alrededores en la construcción. La cisterna, de gran belleza, fue tallada de una sola pieza de piedra. Una fuente invita al sediento viajero al descanso.

La vista desde esta altura abarca la totalidad de la costa oeste y sur de Mallorca, sólo las urbanizaciones de Porto Colom, Cala d’Or y Porto Petro interrumpen el grandioso panorama. Al sur, la isla de Cabrera se despunta en el horizonte como una banda plateada.

Santanyí, pueblo con historia

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