Alaró, pueblo a pie de montaña

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Alaró siempre ha gozado de abundancia de agua y posiblemente deba su origen a la fuente de Ses Artiques que se encuentra en el antiguo camino a Orient, al lado de la posesión del mismo nombre, una de las más antiguas de la región.

Las primeras casas del pueblo se construyeron al pie de la montaña. Así fue poblándose el barrio de Los Damunt cuyo núcleo constituye la pequeña e idílica plaza que lleva los nombres de los héroes Cabrit y Bassa.
Las casitas están construidas muy cerca unas de otras, muchas de ellas directamente en la montaña. En comparación mal situado y demasiado grande es el antiguo edificio de la Guardia Civil, que se encuentra desocupado desde hace 2 año, deteriorado hoy gravemente por el paso del tiempo.

El Torrente de la Marantxa separa Los Damunt y los Davall, ambos barrios ya aparecen documentados en el siglo XIV. En esa época comenzó también la edificación de la iglesia, una de las más antiguas de la isla, dedicada a San Bartolomé. El ciclo litúrgico determina el ciclo del pueblo, cuyo punto álgido es la fiesta de Pascua.

La historia de este pequeño pueblo de cerca de 4.000 habitantes está muy unida a la de su Castillo. La primera cita documentada de Alaró aparece en el diario del rey Jaume I, quien escribió que “en el camino a Bunyola al lado derecho se encuentra un castillo en la montaña de nombre Alaró”, siendo la fortaleza más robusta del Reino de Mallorca.

La lucha por esta fortificación casi inexpugnable hace 700 años fue muy reñida. Tras la toma del reino de Mallorca por los aragoneses, el castillo se convirtió en una ruina y en el siglo XVIII en un lugar de peregrinación. No sólo los alaronenses celebran la Mare de Deu del Castell.

En tiempos de la dictadura de Franco Alaró era un pueblo tranquilo, en cuyos bares como Protectora y Casino los ancianos jugaban a las cartas mientras que las mujeres a primeras horas de la mañana se armaban con detergentes y grandes botellas de lejía para llevar enormes cestos de ropa sucia a la lavandería. Allí pasaban toda la mañana con gran griterío. ¿Qué ha cambiado más sus vidas: la lavadora o los muchos bares que se han abierto?

A finales de los años setenta se inauguró el primer pub, el Máquina. Las mesas eran soportes de máquina de coser inservibles. En Alaró existen aún las tiendas antiguas, a pesar de todos los supermercados, cuyos horarios se orientan a las necesidades de los clientes. Ca’n Bou es una de estas tiendas legendarias en las que se puede comprar de todo lo que se necesita en un hogar, incluidas bolas antipolillas y matamoscas.

La superficie del ayuntamiento de Alaró alcanza unos 50 km2 que eran administrados por grandes posesiones. Una de las más ricas es Ses Verger. Casi todas ellas cuentan con prensas de aceite de oliva, las llamadas tafonas. Las arboledas de almendros y olivos, de algarrobos e higueras, determinan el paisaje de Alaró.

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