Santa Eugènia: encanto auténtico

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Ya ha pasado más que un siglo desde que el Archiduque Luis Salvador dirigiera sus pasos desde Consell hasta Santa Eugenia. Hemos seguido su rastro y hemos visitado el pequeño pueblo en el pla, la planicie central de Mallorca.

Si se quiere captar el encanto de la auténtica Mallorca, Santa Eugenia es el lugar adecuado que ofrece al visitante más que un panorama pintoresco de la amplia planicie. El pueblo da nombre al municipio más oriental del Pla y se encuentra a 22 km de Palma. Sus 1.500 habitantes se reparten en las cuatro aldeas de la zona: La Vila, Ses Alqueríes, Ses Coves y Ses Olleríes, y así llegamos ya al centro – a la larga historia de Santa Eugenia.

Durante la ocupación árabe de Mallorca la isla estaba dividida en 13 distritos denominadas alquerías. Después de que el Rey Jaime I venciera a los árabes en 1229, repartió el territorio entre sus nobles y seguidores, utilizando como fronteras las existentes alquerías árabes. El centro de la isla, la alquería Benizabari, fue entregado al caballero Bernat de Santa Eugenia, que transmitió su nombre al pueblo.

En el tiempo de ocupación musulmana existían ya en la zona algunas granjas, tras su partida los habitantes ubicaron el núcleo del pueblo allí donde hoy se encuentran la iglesia y la sacristía. En el año 1317 se inició la construcción de un oratorio. En vista de que el pueblo se expandía cada vez más se construyó en el siglo XVIII una iglesia más grande.

Hoy en día Santa Eugenia se ha convertido en una popular zona residencial para aquellos que valoran la tranquilidad, pero también la cercanía a la ciudad de Palma. Uno de los lugares preferidos de los habitantes de Santa Eugenia es la cueva de la figura de la Virgen de Lourdes. La subida a las cuevas naturales con sus 100 escalones es una buena oportunidad de penitencia. Cada año en febrero se celebra en ellas una misa, en un lugar sagrado donde se mezclan la religión popular y la magia de la naturaleza.

En 1978 la comunidad judía de Mallorca fundó a la salida del pueblo un cementerio judío, el único de la isla, en cuya puerta de entrada de hierro forjado se han grabado caracteres hebreos.

En las bodegas Cas Pinar aún se prensa la uva a la manera tradicional. En el terreno de casi 21 km2 crecen multitud de cepas bien cuidadas que pertenecen a la región de vinos de Binissalem. El viticultor de Cas Pinar lo invitará gustoso a probar su vino.

Esperamos haber despertado con nuestro reportaje su interés por conocer este pequeño pueblo al este del pla…

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