Belenes: Miniaturas de la Navidad

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En España, el portal de belén ha formado parte de la Navidad tanto como Papá Noel, el árbol o los turrones. Prepararlo y montarlo es, sobretodo para los niños, un divertido juego que no escapa a los mayores.

En los inviernos densos y oscuros, cuando las noches son tan largas como los días, el belén permanece inmóvil a las horas, y cada pequeña figura es un personaje más en los hogares. Para los niños, mover a los reyes, cambiar los pastores de sitio y observar todos las aplicaciones que tienen algunos de los belenes es un regodeo.

Esta tradición está tan arraigada entre los isleños que no es extraño oírles entre ellos diciendo ¿Habéis montado ya el belén? Por muy variados que puedan ser los belenes de cada casa, la virgen María, José, el niño Jesús y los animales del portal no fallan nunca.

Los más serios y estudiosos eruditos de la Biblia coinciden en que Jesús no nació el 25 de Diciembre, como dice la tradición cristiana. Entre otras cosas, los pastores tenían los rebaños fuera, como apunta el evangelio, por lo que el nacimiento podría haber sucedido antes de Octubre. El 25 de Diciembre fue oficialmente proclamado por los padres de la iglesia en el año 440 DC. Entonces, el Imperio Romano quiso que la tradición del día festivo de la Saturnalia, antigua fiesta pagana, se convirtiera en el día del nacimiento de Jesús de Nazaret. Saturnalia, que se celebraba cerca del solsticio de invierno, se celebraba en honor a Saturno, el dios de la agricultura y consistía en siete días de bullicioso divertimento.

Lo cierto es que, si bien algunos historiadores discrepan ante el esclarecimiento del nacimiento de Jesucristo, parece que existe un consenso generalizado que lo sitúa entorno el año cuatro DC.

No existe en el mundo ninguna historia, ningún cuento ni ninguna leyenda tan perfecta como la historia de la Navidad.

Pero, ¿porqué decimos que es perfecta?

En realidad, es una historia cargada de simbolismo que en conjunto, emociona a fieles y a no creyentes cada año.

El canto del ángel es, de por sí, un elemento que le confiere un aura mágica al encuentro. La cueva, el lugar elegido para el nacimiento, no podía ser tampoco más fascinante. Los animales que se colocan en su interior ayudan además a que la escena se cargue de ternura.

Otro elemento que confiere un encanto dramaturgo es la cometa. Hace dos mil años, el cielo y las estrellas lo explicaban todo, y la cometa, en el belén, muestra el camino al milagro a los visitantes.

En el portal de belén no faltan nunca los tres reyes en camino. Aunque nadie ha podido demostrar la existencia de estos devotos, son los elementos más lujosos de la humilde escena del belén. Melchor, Gaspar y Baltasar traen incienso, oro y mirra. El incienso es símbolo de las fuerzas sobrenaturales, el oro representa la riqueza, y la mirra es insignia de la salud que se espera para el nuevo niño.

Para muchos, montar el belén es algo casi poético. Según los historiadores, la primera representación del belén la hizo Hironimus en el año 386. En una cúpula de su domicilio, interpretó una escena del nacimiento de Jesús.

Más tarde, en el año 1223, Francisco de Asís recreaba una imagen claramente viva de la Navidad. Según cuenta la leyenda, el santo italiano construyó un belén viviente en los interiores del bosque de Greccio, cerca de Rieti, en Italia.

Fue más tarde, en la época barroca, cuando la construcción de belenes cobró su máximo esplendor. Los artesanos napolitanos modelaban los cuerpos de las figuras con todo el amor para la celebración del nacimiento de Jesucristo. Y Las monjas se encargaban de vestirlos conforme a las telas típicas de antaño. Vestidos de brocado, damasco y seda; y camisas con ribetes de plata y oro adornaban los cuerpos de los personajes del belén de entonces.

Los artistas populares devotos, que fabricaban año tras año pesebres, se preocupaban poco de la representación realista. En Mallorca, los artistas mallorquines construyeron los belenes inspirándose en las representaciones de otras épocas pero no sin adaptarlos a las culturas locales. Así, los pastores visten ropa de payés y la escena se enmarca en un paisaje similar al del norte de la isla, donde el paisaje montañoso puede recordar a la escena de Belén. De hecho, son muchos los mallorquines que se acercan a la sierra del norte de Mallorca para recoger el musgo que utilizan en el belén.

Hoy en día, al llegar la Navidad, incluso en las oficinas bancarias se exponen grandes belenes. Y no hay quien duda en ubicarlo cerca de la caja fuerte.

Los que viven más la magia de la Navidad son los niños. Para ellos, la estática escena del nacimiento es siempre hechicera y no deja de crear expectación.

En Mallorca se decía ya:

El betlem, el foc i la mar
Sempre tenen que mirar
El belén, el fuego y el mar
Siempre son dignos de contemplar

(Noticia 10-12-2010): Ya podéis visitar el Belén Napolitano del Palau March en Palma. Este Belén es uno de los más representativos de su género y destaca entre otros por la ubicación del Misterio en una cueva de corcho, siguiendo la tradiciones mallorquinas en lugar de en una ruina clásica como era habitual en estos belenes. (Horarios: Lunes a viernes de 10:00 a 17:00 y sábados de 10:00 a 14:00)

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