Fiestas del Rey Jaime I en Santa Ponsa 1.-11.9.2016

El Rey Jaime I de Aragon, el Conquistador, en 1229 salvó a Mallorca de los “Moros”. El Rey desembarcó en Santa Ponsa – y el pueblo lo celebra por todo lo alto todos los años.

Así que cada septiembre encontrará en el paseo de la playa y el puerto de Santa Ponsa muchos días llenos de ocio y actividades: películas al aire libre, conciertos, danza tradicional, actividades deportivas, mercado medieval… El auge de la conmemoración es el desembarco del Rey y de sus tropas en la Cruz del Puerto de Santa Ponsa, para enfrentarse un año más con su destino…

Fiestas del Rey Jaime I en Santa Ponsa 1.-11.9.2016

Puerto Portals, lujo y gente guapa

Puerto Portals nació en 1932 en una mesa de dibujante. A diferencia a los puertos naturales, no se utiliza como puerto de trasbordo de mercancías y por ello no se lo considera una puerta a otros continentes, sino una puerta a otro mundo: el mundo de los ricos y la gente guapa, el mundo del fasto y la pompa.

Los yates aquí anclados tienen sobre todo una cosa en común: son joyas caras que reflejan aquello que hace a este lugar famoso, el ser punto de escala para la high society.

No es necesario ser rey para poder comer en el puerto, aunque puede ser que nos encontremos con uno. El Rey Juan Carlos y su familia son clientes habituales en verano, así como lo son Claudia Schiffer o Antonio Banderas. El lugar es tan exclusivo como sus visitantes, y las hamacas son muy codiciadas. Podría ser que se tuviese un famoso como vecino de barco…

El Restaurante Tristán se presenta como un lugar lleno de estilo para esta clase social, no sólo por ser una alternativa a la cocina tradicional mallorquina, sino porque se trata del único restaurante de la isla con dos estrellas Michelín. El conocido chef del Tristán, Gerhard Schwaiger, reconoce que su comida preferida es más bien la autóctona, como la salchicha blanca con mostaza. Sin embargo se podría buscar en vano comida casera en la carta de comidas del Tristán, como mucho como una variante elevada à la Schwaiger en el bistró. “Es la puerta de atrás del Tristán. Mucha gente tenía miedo de ir al Tristán, miedo a no comportarse correctamente, por ello hemos abierto en la esquina un bistró en el que cocinamos a otro nivel pero también con productos frescos y así el cliente podrá acostumbrarse al sabor y al lugar”.

Quien llegue a sudar al repasar y posteriormente al degustar sus exquisiteces tiene la posibilidad también de darse un baño en Porto Portals, ya que su playa de arena está sólo a un paso. La Dolce Vita se vive aquí literalmente.

En la dársena, en cambio, no es todo tan informal. Todo aquel que se lo puede permitir cuida elegantemente su ociosidad individual y lo demuestra. Y aunque los constructores del puerto se esforzaron mucho, Puerto Portals produce el efecto de un escenario de una película del estudio Disney, siempre perfecto.

En un lugar donde reside la alta sociedad no pueden faltar, por supuesto, las boutiques apropiadas. Las compras exclusivas pueden realizarse en numerosas tiendas, sus modelos son todos de diseño y de ninguna manera realizados en serie.

Mientras la gente se va preparando para la noche vuelve lentamente la tranquilidad a Puerto Portals y se nos aparece la cara más hermosa del lugar, quizás también su más verdadera, apropiada para el crepúsculo.

Puerto Portals, lujo y gente guapa

Cala Llombards y Cala Figuera

Quien visite Cala Llombards, Cala Santanyi y Cala Figueras, se sentirá transportado al paisaje de fiordos de Noruega. No hay carreteras a lo largo de la costa, los tramos de costa son sólo accesibles a través de Santanyi.
En el trayecto a la escarpada costa llaman la atención los cuidados almendrales, cuyos árboles han sido podados profesionalmente antes de su floración. Las ramas cortadas se queman directamente en el campo o se llevan atadas a casa donde el payés las utilizará para encender el fuego de la chimenea.

Los rebaños de ovejas mantienen limpios las arboledas de almendros al comer la hierba y dejar su estiércol. Este perfecto ecosistema mantiene los almendrales sanos. Cuando los frutos están maduros no crecen tallos ya en la tierra endurecida, se pueden extender las redes y recoger las almendras sin estorbo.

Durante milenios el mar ha ido desgastando los acantilados cubiertos de moluscos y animales marinos. Al final de los pequeños y profundos fiordos el agua turquesa baña tranquila una pequeña cala de arena.
Entre Cala Llombards y Cala Santanyi se encuentra una de las principales atracciones del paisaje costero de Mallorca, la roca de Es Pontás. El Archiduque Luis Salvador describió detalladamente las tres calas con ilustraciones en el segundo volumen de su obra “Las Baleares descritas por la palabra y el grabado”. Así describe la Torre Nova, situada a gran altura en la punta de Cala Santanyi sobre la Roca Fesa: “La Torre de Santanyi fue construida en el año 1963. Es circular y reforzada con piedra de marés. La torre tiene una pequeña puerta elevada con gran repecho y un cisterna abierta de agua a su pie.
Junto a ella, entre higos chumbos grandes como árboles encontramos dos casitas con puertas de hierro. Desde la torre se disfruta un hermosa vista sobre Cap Salinas y toda Cabrera, que se extienden ante nuestros ojos”.

Hasta principios del siglo XX sólo había pescadores en Cala Santanyi, Cala Llombards y Cala Figueras, quienes habitaban las calas como mucho durante los meses cálidos del año. Hacia 1920 se construyeron algunas casetas que servían de abrigo a los pescadores aunque de vez en cuando eran utilizadas por sus familias como lugar de estancia en vacaciones. Fueron de cierto los modelos de los muchos visitantes que vinieron después. En los años 60 se comenzó a construir en estas costas y con el turismo se modificó el paisaje.
Los habitantes del pequeño lugar de Es Llombarts llevan una vida sencilla y frugal y disfrutan en invierno la tranquilidad de la ausencia de masas de turistas. La gran riqueza no ha llegado a ellos, sino que se ha dirigido más bien a Santanyi, así que los habitantes de Llombarts continúan colgando en grandes ristras sus tomates recolectados.

Las pequeñas calas de Santanyi son particularmente atractivas en soleados días de invierno. El escritor mallorquín Josep Pla escribió en 1950 en su libro sobre la isla: “En Santanyi comienza un paisaje con encanto africano…”

Porto Cristo, playa y cuevas

Porto Cristo está situado en la costa este a 65 Km de Palma, dentro del término municipal de Manacor, con una población que no alcanza los 5.000 habitantes. Durante los meses de verano la población se duplica con la llegada de veraneantes, mayoritariamente de otros lugares de Mallorca.

El número de hoteles no es demasiado elevado, probablemente debido a que durante la segunda mitad de los años 40, los manacorines promovieron Porto Cristo como una zona de veraneo, donde muchos de ellos se construyeron una segunda residencia

La población se ha ido desarrollando entorno a un puerto natural con una playa muy bien protegida del viento y de los temporales marinos. Circunstancias que la hacen ideal para bañarse a principios de verano o incluso durante el invierno, para los más aventurados.

El puerto es el punto de partida de las embarcaciones que organizan excursiones por el litoral y de las deportivas; éstas han sustituido a los barcos de pesca de arrastre. La inmensa mayoría de “llaüts” pertenecen a aficionados.

En los alrededores del muelle y de la playa se encuentra una variada oferta de bares y restaurantes, que en las noches de los fines de semana se convierten en punto de encuentro parea muchas personas.

Cada domingo por la mañana en la plaza de la iglesia “Dels Dolors” se organiza un pequeño mercado. Esta iglesia conserva, según la leyenda, la imagen de un santo cristo que dejaron unos pescadores en 1891, después de haberlo prometido si se salvaban de la fuerte tormenta que les mantenía a la deriva. De aquí el nombre de Porto Cristo.

Muro: Molinos y playa

El pequeño pueblo de Muro no da a primera vista la impresión de que pertenezca a los ayuntamientos más ricos de Mallorca. En el municipio se concentran, junto con el pueblo vecino de Sa Pobla, la mayoría de los molinos de la isla. Solamente la zona que rodea al aeropuerto de Son Sant Joan y Llucmajor disponen de una colección similar.

La base de este relativo bienestar de los murers se remonta a su productiva economía. Los ocupantes romanos plantaron viñedos y cereales, y sobre todo el trigo era transportado a Roma en grandes cargamentos. Bajo la dominación árabe, con el nombre de Algèbeli, Muro constituía una de las nueve capitales de sus provincias.

Los árabes iniciaron la desecación del paisaje pantanoso y a día de hoy la fertilidad de los campos, huertos y jardines permite una cosecha triple al año. La balanza de la producción agrícola a finales del siglo XVIII dio como resultado que Muro, junto con Sóller, Manacor, Inca, Llucmajor, Pollensa y Valldemossa se cuenten entre los pueblos más acaudalados de Mallorca.

Hoy día los problemas de la economía agraria mallorquina se dejan ver también en uno de los graneros de Mallorca. La crisis de beneficios de los productos propios del lugar ya comenzó en los años 70, cuando Mallorca comenzó a importar fruta y verdura de las zonas de alto rendimiento de cultivos de Murcia y Almería. La política agraria de la UE aceleró adicionalmente el desarrollo negativo: potencia los precios, por lo que las grandes explotaciones con gran producción resultan más beneficiadas que las pequeñas y medianas explotaciones. Las garantías de precio y beneficio llevan a los agricultores a la especialización e intensificación de la producción a través de métodos de abono y otros medios químicos. Las pequeñas explotaciones no pueden economizar de la misma manera que las grandes granjas y por ello se ven obligadas a abandonar o a buscar una fuente de ingresos secundaria.
El hecho de que muchos murers hayan dado la espalda al trabajo del campo también tiene su causa en la atractiva posibilidad de hacer dinero en el sector turístico de manera más sencilla, más rápido y en mayor cantidad.

El municipio denomina también a la Playa de Muro con su propio nombre. El centro turístico a lo largo de los cinco kilómetros y medio de costa en la Bahía de Alcudia se ha convertido con el tiempo en la fuente principal de ingresos de Muro. En la zona municipal se ha conservado también el parque natural de S’Albufera. Muchos visitantes se detienen en Muro en su camino a la Albufera y frecuentan sus bares y restaurantes. Son famosos los platos con anguila y otros pescados de las aguas del parque natural, que se sirven en distintos matices con sabrosas guarniciones.

Otro sustento económico de esta zona de la Mancomunitat de Nord es la explotación de piedra de marés. Los documentos del archivo de la ciudad documentan la existencia de canteras ya en el siglo XV. En la fiesta de Sant Antoni, que se celebra anualmente el 17 de enero, se homenajeó a los canteros del municipio con la inauguración de un monumento.
En el vasto paisaje de colinas suaves de Muro se agrupan 14 possessions. La más grande de ellas es Son Perera Vell. La más fantástica historia la ofrece sin embargo Son Jeroni. Su constructor, Guillermo Ballester, fue acogido como huérfano por un fundación benéfica. Pudo aprender a leer y escribir, hacer el bachillerato y estudiar en la universidad. Finalmente se convirtió en profesor de la universidad de la capital. El estilo de construcción de Son Jeroni muestra claramente elementos romanos con su tejado plano y su terraza. En las cuatro esquinas de la balaustrada se alzan grandes estatuas que simbolizan las cuatro estaciones. Cada una de las figuras aparta la vista de Muro. Sea lo que fuere que el propietario de la possessió quería expresar: la constelación de las estatuas es fascinante.

El perfil del pueblo de Muro está dominado por la iglesia parroquial. La imponente construcción dedicada a Sant Joan Baptista se edificó en su forma actual entre 1570 y 1611. La torre del campanario y la pesada nave con sus contrafuertes en forma de arcada reclaman humildad absoluta.

El Museo Etnológico nos muestra la cultura cotidiana de una época en la que los actuales turistas aún viajaban como estudiantes, y fue abierto al público en 1965 como sección etnológica del Museo de Mallorca.

Es Trenc: playa paradisíaca

Si pregunta a algún mallorquín cuál es su playa favorita, sin duda muchos responderán “Es Trenc”, extendiéndose por más de tres kilómetros de la costa mallorquina, esta playa vírgen conserva todavía el encanto de los paraísos perdidos.

Situada en el espacio natural de “Es Salobrar”, más de 170 especies de aves planean por las blancas arenas de este pequeño rincón que permanece imperturbable en el tiempo, los dos manantiales subterráneos que se encuentran a diferentes temperaturas han sido el origen de investigaciones y mitos desde 1.827, dando nombre incluso al lugar “Es Trenc”, del catalán “rotura”.

Si pasea por su orilla de arena fina y se sumerge en sus aguas cristalinas podrá evadirse de la rutina y si quiere, también del traje de baño, ya que el tramo central de la playa es nudista. En el resto de tramos, podrá encontrar algún que otro chiringuito y los fines de semana de verano, sombrillas, hamacas y muchos residentes disfrutando de esta maravillosa playa. No se la pierdan…

Es Trenc: playa paradisíaca

Extras

  • Parking cerca

Santa Margalida: talayots y más

En algún momento hace muchos miles de años arribaron hombres a la costa norte de Mallorca y descubrieron un entorno en el que podrían sobrevivir. Se supone que habitaron en cuevas y que erigieron por lo menos una parte de los talaiots como monumento funerario para sus muertos.

Los talaiots son de un tamaño impresionante pero su espacio interior es mínimo. Además estos monumentos de piedra se construían siempre en puntos que eran estratégicos para los hombres de esa época. Quien haya trepado por los enormes sillares se habrá dado cuenta de ello.
El norte y noroeste de Mallorca son muy ricos en estos yacimientos arqueológicos. Solamente en el municipio de Santa María del Camí hay 153 excavaciones que dan testimonio de que esta región había estado habitada desde tiempos muy remotos.

Aunque el pueblo se encuentra a unos 10 kilómetros de la costa posee una playa propia: la playa de Santa Margalida, con su zona turística de Can Picafort en la bahía de Alcudia. A este municipio pertenece también Son Serra de Marina. En esta pequeña ciudad viven hoy 4.500 habitantes denominados santamargaliders.

La primera iglesia parroquial de Santa Margalida se cita en los archivos por primera vez en el año 1232 y fue destruida en el siglo XIV por un incendio tras el cual se realizaron diversas obras en el edificio hasta el siglo XVIII. Desde esta fecha se han modificado solamente detalles insignificantes.

La iglesia está consagrada a Santa Margarita, cuya historia asemeja una historia de Sherezade de las Mil y una Noches. El origen y el escenario de la leyenda se remontan a la cultura árabe. Los trovadores que procedían de los países de Oriente recitaban sobre ella: la princesa inocente y encantadora que fue botín de un dragón. Con la magia de sus ojos seductores consiguió dominar a la bestia, que comenzó a seguirla como un perro leal. Los conquistadores cristianos llamaron con su nombre a este hermoso lugar. Ella y Santa Catalina Tomás son veneradas por los santamargaliders desde hace tiempo como patronas del pueblo.

En el siglo XVII dominaba en Mallorca el caos y el hambre. El clero católico se encontraba al lado de la nobleza e intentaban conjuntamente evitar cambios económicos y sociales. Uno de ellos era el conde Ramón Zaforteza de Santa Margalida, cuyo palacio se encuentra ante la casa parroquial. Quería imponer sus derechos feudales con represalias masivas contra los burgueses, quienes intentaban recuperar los suyos mediante pleitos jurídicos de modo legal. Pero Ramón Zaforteza contrató a asesinos para intimidar a los habitantes de Santa Margalida.

En noviembre de 1647 la situación se hizo insostenible y estalló: un respetado y honorable representante de Santa Margalida, Baltasar Calafat, fue asesinado en el umbral de su casa por los escuadrones de la muerte del conde. Calafat había luchado por los derechos civiles y pagado con su vida la resistencia contra el señor feudal. Sin embargo, el tiempo del conde había llegado a su fin. Los ciudadanos se habían indignado de tal manera por la muerte de Calafat que el conde tuvo que huir por miedo a la venganza y retirarse a su aislada propiedad a los pies del Galatzo. La leyenda cuenta que aún hoy el Comte Mal continua haciendo de las suyas como espíritu maligno en la cumbre del Galatzó.

Santa Margalida siempre fue un pueblo acomodado. La vista desde la plataforma tras la iglesia nos permite una impresión de los pastos de los campos cuyos cereales traían la riqueza a los habitantes. Es un paisaje amplio con colinas suaves que se adentran sin costuras en el pla de Mallorca. En el día de hoy esta región continúa siendo el granero de la isla y la región de tradiciones más ricas de Mallorca.

(Noticia 31.8.2011)
El pasado 28 de Agosto dieron comienzo las Fiestas de La Beata en Santa Margalida. En ellas, destaca la procesión de la Beata Santa Catalina Tomàs, declarada de interés turístico y que tendrá lugar el sábado día 3 de Septiembre a las 20:00. También podrán disfrutar de actividades para mayores y pequeños: un correfoc, eventos deportivos, actuaciones musicales, etc. Si lo desean, pueden consultar el programa completo de fiestas pinchando aquí.

(Jose Manuel Fernandez Molina, 13.7.2011)
¿Sabíais que mi pueblo Santa Margalida es donde nació uno de los traductores más importantes de los textos sagrados de la India?
La traducción de Mascaró del Bhagavad Gita, fruto de más de veinte años de trabajo constante, fue publicada en el año 1962. La obra tuvo un recibimiento extraordinariamente cálido por parte de la crítica y el público lector. (De hecho, ahora lleva más de cuarenta años de reediciones ininterrumpidas). Como conocedor de la cultura religiosa y como traductor del sánscrito y el pali, Mascaró fue catapultado a la fama internacional. Entre otras personalidades del mundo cultural, las versiones de Mascaró se convirtieron en lectura de cabecera de los Beatles, sobretodo de George Harrison..

Cala S’Almonia y Caló d’es Moró

S’Almonia y el Caló d’es Moro son dos pequeñas calas al sur de la isla. Aunque cada vez aparecen en más guías de información, por el momento quedan al margen de las grandes aglomeraciones turísticas. Nosotros nos hemos acercado para dejarle en la retina la tranquilidad de unos espacios que se han mantenido vírgenes al tiempo.

Playas de Portals Nous

Aparte de los lujosos yates del puerto, Portals tiene playas de aguas cristalinas. En este reportaje les presentamos imágenes tomadas a primeras horas de la mañana que demuestran que los más madrugadores son los que saben disfrutar de las aguas turquesas.

Cala Llombards: Escondite del sur

Cala Llombards es una de esas playas de las que por difícil que sea su acceso, nadie se arrepiente de haber llegado. No se engañen: aunque su carretera puede resultar escondida, usted podrá dejar el coche a pie de playa. A unos pocos quilómetros del pueblo de Santanyí se encuentra este rincón, con apenas edificaciones a sus espaldas. Bienvenidos a los escondites del sur…