Porreres, pueblo del Pla

Porreres se encuentra al sur del Pla de Mallorca. Sus 4.500 habitantes viven en una superficie de 86 km2, el segundo municipio más grande de las Baleares, después de Algaida.

El Pla ha sido considerado desde siempre como el granero de Mallorca. Los sucesivos invasores que visitaron la isla utilizaron la fértil planicie para el cultivo de productos agrícolas. El tono rojizo de la tierra, producido por los depósitos de óxido de hierro, confiere al paisaje una atmósfera muy cálida. Ya en tiempos tempranos los pobladores conocían la riqueza productiva de esta tierra de matices que van desde el mate al rojo brillante. Practicaban métodos de cultivos equilibrados y tratando de conservar siempre la diversidad. Así cultivaron los distintos tipos de cereales. Gracias al cambio de fruta y a la escarda consiguieron elevar la fertilidad del suelo. En nuestro tiempo se continúan combinando en el Pla el cultivo de cereales con las plantaciones de almendros, algarrobos e higueras.

Porreres se ha hecho un nombre también como zona vinícola, y desde que los árabes plantaran albaricoques en gran cantidad a comienzos del siglo X, Porreres se ha convertido en el centro del albarcoc. Este tipo de fruto con hueso tiene su origen en Asia Central y Oriental y era también conocido por los romanos, aunque estaban más interesados dentro de la afectación de su imperio en frutos de mayor tamaño, entre los que se encontraban los melocotones, que constituían un arreglo mejor en la plateada vajilla que los endebles albaricoques. Por ello los del Tiber trataban a esta fruta de piel de terciopelo de manera algo despectiva como melocotones precoces que se estancaron en su desarrollo y que no podían ser considerados de ninguna manera un manjar selecto.

Como sucede a menudo en Mallorca, la descripción detallada de la historia comienza en Porreres con la conquista cristiana. La época prehistórica nos ha dejado en la zona algunas huellas en forma de talaiots.

La dominación romana está documentada por las piedras descubiertas en el siglo XIX. En la época árabe el pueblo pertenecía al distrito de Manqur, al que pertenecían también Manacor, Felanitx y parte de los actuales lugares de Campos y Santanyi. Un testimonio de su presencia son las fuentes públicas aún existentes. Sin embargo el hecho de que las plantaciones de albaricoques actuales ya hubieran sido plantadas en gran parte por los árabes no valía ni una línea para los historiadores occidentales.

El rey Jaume I cedió las tierras de Porreres al conde Nuño Sanç, su vasallo fiel. Tras su muerte, el rey Jaume II se convirtió en su nuevo propietario, quien declaró en el año 1300 la totalidad de las tierras como municipio. El nombre de Porreres proviene del caballero Guillem de Porrera, que había participado en la conquista de Mallorca.

Porreres ofrece al visitante varios monumentos de interés. En su núcleo urbano encontramos la imponente iglesia de la Mare de Deu de la Consolació, que ya fue documentada en 1277 y ampliada en el siglo XVII añadiéndole un campanario lateral. La nave abovedada que alberga su interior tiene la envergadura más amplia de su tipo en la isla. En la sacristía se conserva un tesoro eclesiástico de gran valor.

Llucmajor Impresiones

Llucmajor no es solamente un pueblo a 12 km de distancia de Palma (actual autopista Llucmajor-Palma). Con aproximadamente 31.000 habitantes resulta una parte fundamental de la Mallorca auténtica. Se lo enseñamos en nuestro pequeño montaje…

Mercado en Llucmajor: los miércoles.

Cala Llombards y Cala Figuera

Quien visite Cala Llombards, Cala Santanyi y Cala Figueras, se sentirá transportado al paisaje de fiordos de Noruega. No hay carreteras a lo largo de la costa, los tramos de costa son sólo accesibles a través de Santanyi.
En el trayecto a la escarpada costa llaman la atención los cuidados almendrales, cuyos árboles han sido podados profesionalmente antes de su floración. Las ramas cortadas se queman directamente en el campo o se llevan atadas a casa donde el payés las utilizará para encender el fuego de la chimenea.

Los rebaños de ovejas mantienen limpios las arboledas de almendros al comer la hierba y dejar su estiércol. Este perfecto ecosistema mantiene los almendrales sanos. Cuando los frutos están maduros no crecen tallos ya en la tierra endurecida, se pueden extender las redes y recoger las almendras sin estorbo.

Durante milenios el mar ha ido desgastando los acantilados cubiertos de moluscos y animales marinos. Al final de los pequeños y profundos fiordos el agua turquesa baña tranquila una pequeña cala de arena.
Entre Cala Llombards y Cala Santanyi se encuentra una de las principales atracciones del paisaje costero de Mallorca, la roca de Es Pontás. El Archiduque Luis Salvador describió detalladamente las tres calas con ilustraciones en el segundo volumen de su obra “Las Baleares descritas por la palabra y el grabado”. Así describe la Torre Nova, situada a gran altura en la punta de Cala Santanyi sobre la Roca Fesa: “La Torre de Santanyi fue construida en el año 1963. Es circular y reforzada con piedra de marés. La torre tiene una pequeña puerta elevada con gran repecho y un cisterna abierta de agua a su pie.
Junto a ella, entre higos chumbos grandes como árboles encontramos dos casitas con puertas de hierro. Desde la torre se disfruta un hermosa vista sobre Cap Salinas y toda Cabrera, que se extienden ante nuestros ojos”.

Hasta principios del siglo XX sólo había pescadores en Cala Santanyi, Cala Llombards y Cala Figueras, quienes habitaban las calas como mucho durante los meses cálidos del año. Hacia 1920 se construyeron algunas casetas que servían de abrigo a los pescadores aunque de vez en cuando eran utilizadas por sus familias como lugar de estancia en vacaciones. Fueron de cierto los modelos de los muchos visitantes que vinieron después. En los años 60 se comenzó a construir en estas costas y con el turismo se modificó el paisaje.
Los habitantes del pequeño lugar de Es Llombarts llevan una vida sencilla y frugal y disfrutan en invierno la tranquilidad de la ausencia de masas de turistas. La gran riqueza no ha llegado a ellos, sino que se ha dirigido más bien a Santanyi, así que los habitantes de Llombarts continúan colgando en grandes ristras sus tomates recolectados.

Las pequeñas calas de Santanyi son particularmente atractivas en soleados días de invierno. El escritor mallorquín Josep Pla escribió en 1950 en su libro sobre la isla: “En Santanyi comienza un paisaje con encanto africano…”

Santanyí, pueblo con historia

La vista sobre los campos y plantaciones en el sur de Mallorca es muy amplia y despierta una sensación de infinidad. En un punto el mar y el horizonte se unen en uno y si subiésemos a un barco y tomásemos rumbo al sur llegaríamos directamente a Argelia. Esta región recibe su nombre del viento cálido Migjorn que transporta a Mallorca a menudo arena rojiza proveniente del Sahara.

El nombre de la ciudad de Santanyi se remonta a una alquería del tiempo del dominio árabe y se cita por primera vez en los archivos en el siglo XIII. Los conquistadores cristianos llamaron a la ciudad Sancti agnini, el cordero santo, pero a lo largo de los años se volvió a utilizar cada vez más el nombre árabe. También el nombre Alquería Blanca es de origen árabe. Sin embargo, esta fértil planicie ya había sido poblada mucho tiempo antes por habitantes que construyeron talaiots y pequeñas cabañas de piedra, y así comenzó realmente la historia de Santanyi.

Además de la agricultura se desarrolló en la zona un activo comercio de piedra de construcción. Los árabes edificaron con ella un alcázar en Palma que después se convirtió en el palacio de la Almudaina, la construcción de la catedral se prolongó durante más de cinco siglos… un tiempo muy largo en el que los maestros de construcción continuamente anotaban suministros de sillares de Santanyi.

También la Lonja en el muelle del puerto antiguo de Palma surgió de las rocas del Migjorn. Las pedres de Santanyi son piedras calcáreas compactas de grano fino, rocas sedimentarias originadas por la cementación de los gránulos minerales que extraen de las canteras. Una de ellas es la gravera de Puig de Consolació. Las veredas que han sido esculpidas en el paisaje por generaciones de picapedrers semejan un cañón creado por el hombre.

La estructura del entorno de la ciudad de Santanyi todavía aparece marcada claramente por los siglos en los que amenazaban los ataques de los piratas desde el mar. En el punto álgido del peligro, entre los siglos XIV y XV, el lugar se edificó como una auténtica ciudad, de cuya poderosa muralla sólo conservamos hoy la Porta Murada. El municipio está situado a sólo 70 metros sobre el nivel del mar. El agua subterránea siempre fue demasiado salada, por lo que el agua de consumo se reunía en los tejados planos y era conducida a través de canales a las cisternas. En el medio del pueblo se conserva un gran aljibe cubierto denominado s’aljub, que ha sido restaurado minuciosamente y se estima como uno de los monumentos más significativos de la pequeña ciudad.

En muchos puntos aparecen representados las estaciones del via crucis, pero el centro de la vida religiosa de la ciudad es la iglesia parroquial consagrada a San Andrés. La parte más antigua de la iglesia es la Capilla de Roser adornada con un escudo con el año 1278, por lo que fue construida poco después de la conquista de Jaime I. La imponente nave de la iglesia semeja una fortificación y fue consagrada en 1811.

No ha cambiado mucho en Santanyi. La habitan alrededor de 7.000 habitantes denominados santanyiers, y el municipio se ha orientado/enfocado a los clientes acomodados del extranjero. El ayuntamiento se encuentra entre los más grandes de Mallorca, con una superficie de casi 130 km2. Muchos jóvenes santanyiers han abandonado el lugar, la agricultura es cada vez menos rentable y el trabajo como picapedrer demasiado laborioso. Sobre aquellos que dejan su pueblo canta María del Mar Bonet en una de sus canciones.

En la carretera de Santanyi a Alquería Blanca, poco antes de entrar al municipio, encontraremos el Oratori de la Consolació. Esta ermita fue construida en el siglo XVI para protección ante los ataques piratas del municipio de Santanyi en 1590.

Es un lugar tranquilo que bien vale una vista ya sólo por sus vistas, donde parece como si la historia no hubiese dejado ninguna huella en el edificio ni en los jardines. También aquí reconocemos los sillares de los alrededores en la construcción. La cisterna, de gran belleza, fue tallada de una sola pieza de piedra. Una fuente invita al sediento viajero al descanso.

La vista desde esta altura abarca la totalidad de la costa oeste y sur de Mallorca, sólo las urbanizaciones de Porto Colom, Cala d’Or y Porto Petro interrumpen el grandioso panorama. Al sur, la isla de Cabrera se despunta en el horizonte como una banda plateada.

Santanyí, pueblo con historia

Es Trenc: playa paradisíaca

Si pregunta a algún mallorquín cuál es su playa favorita, sin duda muchos responderán “Es Trenc”, extendiéndose por más de tres kilómetros de la costa mallorquina, esta playa vírgen conserva todavía el encanto de los paraísos perdidos.

Situada en el espacio natural de “Es Salobrar”, más de 170 especies de aves planean por las blancas arenas de este pequeño rincón que permanece imperturbable en el tiempo, los dos manantiales subterráneos que se encuentran a diferentes temperaturas han sido el origen de investigaciones y mitos desde 1.827, dando nombre incluso al lugar “Es Trenc”, del catalán “rotura”.

Si pasea por su orilla de arena fina y se sumerge en sus aguas cristalinas podrá evadirse de la rutina y si quiere, también del traje de baño, ya que el tramo central de la playa es nudista. En el resto de tramos, podrá encontrar algún que otro chiringuito y los fines de semana de verano, sombrillas, hamacas y muchos residentes disfrutando de esta maravillosa playa. No se la pierdan…

Es Trenc: playa paradisíaca

Extras

  • Parking cerca

Galería Sailer en Santanyí

En el sudeste de Mallorca, en el pequeño y precioso pueblo de Santanyí se encuentra una casa con patio y jardín que data del Siglo XVII, y que alberga la Galería Sailer.

La Galería Sailer es una de las principales galerías de referencia mundial de arte textil.

Desde hace 50 años, Franz Sailer se dedica a las alfombras kilims antiguas, las telas y bordados de Persia, Anatolia, América del Sur y la India. Después de tener galerías en Salzburgo y Viena, desde 2004 Ingrid y Franz Sailer viven por y para su galería en Santanyí.

Galería Sailer en Santanyí

Contacto

Extras

  • Parking cerca

Cala S’Almonia y Caló d’es Moró

S’Almonia y el Caló d’es Moro son dos pequeñas calas al sur de la isla. Aunque cada vez aparecen en más guías de información, por el momento quedan al margen de las grandes aglomeraciones turísticas. Nosotros nos hemos acercado para dejarle en la retina la tranquilidad de unos espacios que se han mantenido vírgenes al tiempo.

Portopetro: ambiente marinero

A unos pocos quilómetros del pueblo de Santanyí se encuentra Portopetro, una pequeña localidad con puerto y zona de restaurantes que destacan por su cocina de mar. Con algunos complejos turísticos a su alrededor, aquí todavía puede respirar el ambiente auténtico de la isla. ¡Compruébenlo!

Información Básica:
Portopetro-Santanyí: 10.2 Km.
Portopetro-Vall d’Or Golf: 12.3 Km.
Portopetro-Campos: 22 Km.

Portopetro: ambiente marinero

Mercado de Santanyí

Joyería, embutidos típicos, verduras frescas, fruta, ropa, música y dulces artesanales. Todo: en el mercado de Santanyí, un menudo pueblo al sur de Mallorca. Entren, miren, paseen…y ¡compren!

El mercado de Santanyí se realiza todos los miércoles y sábados.

Mercado de Santanyí