Zapatos Mallorquines: Ayer y hoy

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La historia del calzado mallorquín empieza en la Edad Media, cuando la indústria del zapato era una de las actividades que impulsaban la economía palmesana. Fue en ese momento cuando las Islas Baleares empezaron a conocerse por las islas del calzado.

A parte del autoconsumo por parte de los mallorquines, los zapatos que producían aquí  también se exportaban a otros países.

La primera Guerra Mundial hizo que el comercio zapatero aumentase y Mallorca, una de las principales localizaciones en su producción, vivió el esplendor en este sector. En 1930, se fundó el Gremio de Zapateros en Inca.

Sean buenos o malos tiempos, Mallorca sigue ligada a la indústria de la piel. Varias marcas han encontrado su camino en Europa y en el comercio internacional, y se han establecido como referencias en innovación, creatividad y diseño.

También siguen los zapatos tradicionales, las avarcas y los zapatos de esparto. Son tan cómodas y especiales que cualquier mallorquín tiene, al menos, un par en el armario. El punto más fuerte de la indústria está en Inca. Allí se encuentran los zapateros más prestigiosos y antiguos de Mallorca. Es un símbolo de creativitad y calidad: clásico, vanguardista, deportivo y ortopédico.

¿Se anima a comprobar la cantidad de zapatos mallorquines que existen?

Inca

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